La Fertilidad Masculina



Cómo mejorar la fertilidad masculina, la fertilidad en el hombre según su edad y tratamiento para la infertilidad son algunos de los temas que comentaremos a continuación.


Qué hábitos de vida saludables son los que más pueden promover la producción de espermatozoides para la fertilidad del hombre?

La producción de espermatozoides está relacionada tanto con factores genéticos como con factores ambientales, de tal forma que puede haber factores ambientales que influyan tanto positiva como negativamente en la producción de espermatozoides, por lo tanto en la infertilidad masculina..

Uno de estos factores es la alimentación, comer sano es un hábito muy recomendable para la producción de espermatozoides, y se puede lograr con una dieta rica en vegetales, en fruta cítrica en especial que son muy beneficiosas para la producción de espermatozoides.

Además de tener hábitos sanos en el sentido de la alimentación, también hay otros hábitos que pueden favorecer la producción de espermatozoides como la eliminación del tabaco, el alcohol y hacer realizar algo de deporte naturalmente, no en grados extremos.

La edad fértil en el hombre

Los hombres, al igual que las mujeres, tienen un reloj biológico que limita su capacidad reproductiva. Su fertilidad disminuye a partir de los 35 años, según un reciente estudio presentado por el centro de reproducción asistida Eylay de París.

Cuando el padre tiene entre 30 y 34 años la posibilidad de aborto es de un 16,7 por ciento. Ese porcentaje aumenta hasta un 19,5 por ciento cuando tiene entre 35 y 39 años, y alcanza el 33 por ciento cuando tiene 40 años o más. En los varones, la pérdida de la fertilidad es progresiva. El volumen del semen disminuye en 0,03 milímetros cada año y que la movilidad de los esperatozoides también se va reduciendo progresivamente cada 12 meses.

Los hombres mayores son menos fértiles debido a la mayor fragmentación del ADN de sus espermatozoides, responsable de transmitir la información genética al óvulo, que afecta al desarrollo del embrión y favorece el aborto espontáneo.

Retrasar la paternidad supone en ellos mayor dificultad para la concepción y el aumento de posibilidades de que el hijo nazca con algún defecto genético.